En algún lugar del Caribe y frente a una fortaleza británica, toda de piedra y formidablemente artillada, ha aparecido el fantasmagórico navío del Holandés Errante con su tripulación espectral que lidera una alianza pirata con la intención de asaltar y tomar esta isla. Corre el Siglo XVIII.
AMCLICKS y El Mercado del Juguete de Madrid presentan para el Centro Comercial La Estación un diorama tan caótico como épico y lleno de acción.
La fortificación británica constituye la última línea defensiva, sus enormes cañones apuntan directamente a la bahía que se extiende frente a ella y la baten constantemente con intención de repeler el ataque pirata, cuyos barcos también vomitan el fuego de sus cañones contra la posición fortificada, pero la velocidad del asalto y la inmortalidad de la tripulación fantasma, que lidera el desembarco, están sobrepasando el rango defensivo de los casacas rojas.
Los defensores tratan de reorganizarse a contrareloj y hacen fuego constatemente, cañones y fusiles disparan a discreción contra la horda que se le echa encima.
La playa es un hervidero salvaje y combativo de la alianza pirata que ha desembacado en ella tomándola por completo. Docenas de fieros piratas armados con trabucos, alfanjes, pistolas o sables avanzan en masa compacta. Hay piratas de todos los estilos que nos da esa idea de una gran coalición y también podemos ver el fragor de la batalla mediante las bajas en el suelo, en el mar se levantan columnas blancas fruto de los cañonazos.
Se pueden apreciar tres navios piratas, en primera posición, el buque fantasma cuyos cañones parece que disparan solos ya que son servidos por fantasmas, mientras flota por encima del propio mar. Un segundo navío, que dispara su artillería por encima del Holandés Errante en dirección a la fortaleza y un tercero que está desembarcando más piratas aún.
La tripulación del Holandés Errante escala por las rocas liderando el ataque y concentrando sobre sí la mayor parte del fuego británico sin que le causen el más mínimo efecto, provocando el pavor y el desconcierto entre los casacas rojas.
En el lado opuesto de la playa, en un saliente rocoso las corsarias de la Condesita Rosi han desembarcado y asaltado los puestos avanzados de guardia de los británicos.
Seguramente el drama está servido y el desenlace se adivina.
Atte.s.s.s.
