Autor Tema: Caballeros leprosos de la orden de San Lazaro  (Leído 182 veces)

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Caballeros leprosos de la orden de San Lazaro
« en: 20 de Julio de 2020, 13:51:01 »
Os presento a este primer grupo de cuatro caballeros leprosos de la orden de San Lazaro que estoy customizando. La mayoria eran templarios contagidos de lepra. El papa los usaba para las misiones mas suicida. Como sabian que iban a morir igualmente por la lepra buscaban la gloria en el campo de batalla, ademas no se rendian nunca porque sabian que ningun enemigo los aceptaria como prisioneros.
Miraban a la muerte a la cara y le devolvian la sonrisa.


Busca una colina. Iza tu bandera en lo alto de un mastil donde todos puedan verla. Di a tus hombres: "sois soldados, esta es nuestra bandera, nadie debe apoderarse de ella". ...Y ya teneis una fortaleza.

Desconectado FRANGUAU

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Re:Caballeros leprosos de la orden de San Lazaro
« Respuesta #1 en: 20 de Julio de 2020, 13:51:51 »
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Busca una colina. Iza tu bandera en lo alto de un mastil donde todos puedan verla. Di a tus hombres: "sois soldados, esta es nuestra bandera, nadie debe apoderarse de ella". ...Y ya teneis una fortaleza.

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Re:Caballeros leprosos de la orden de San Lazaro
« Respuesta #2 en: 20 de Julio de 2020, 14:36:42 »
Impresionante, desconocía esta orden medieval.

Estupendos los custom, cuando vea mi pirata 5378, me voy a acordar de tus caballeros templarios jeje
Playmobil, 40 años de razones para amarlos.

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Re:Caballeros leprosos de la orden de San Lazaro
« Respuesta #3 en: 20 de Julio de 2020, 18:53:13 »
Fundación del Hospital en Capadocia.
Cabe reconocer que los orígenes de la Orden de San Lázaro de Jerusalén están sin precisar porque se adentran en lo más profundo de la historia. En esta serie, vamos a reconducir los capítulos que nos traen su recorrido hasta la actualidad.

Ssn Basilio el Magno
San Basilio el Magno
No se sabe a ciencia cierta la fecha de la fundación de la Orden, que algunos  autores datan en el 370, cuando San Basilio Magno se proclamó maestre de un hospital para leprosos, puesto bajo la advocación de San Lázaro, junto a su monasterio de Cesarea en Capadocia.

Hacia el 1050 aparece registrada una hospedería atendida por una hermandad de benedictinos y aprobada por el Patriarca griego ortodoxo de la Ciudad Santa que tiene como objetivo aliviar la suerte de los peregrinos pobres y enfermos. Anexa a este Hospital y situada extramuros se halla una leprosería, que más tarde se pondría bajo la advocación de San Lázaro, el santo obispo de los pobres.

En esta época, el rector del hospital era un tal Gerardo Tenque, que inmediatamente después de la conquista de Jerusalén por los Cruzados puso a disposición del conquistador, Godofredo de Bouillon, sus instalaciones, con lo que se ganó la voluntad del caudillo victorioso, que le confirmó Maestre del Hospital. Al mismo tiempo, organizó su comunidad como una orden religiosa inspirada en los tres votos: castidad, pobreza y obediencia.

Con la conquista de Jerusalén por los Cruzados, el número de leprosos aumentó considerablemente y Gerardo Tenque separó el Hospital de San Juan de la leprosería de San Lázaro, así llamada por estar cerca de la puerta fortificada de dicho nombre. Esta separación fue realizada como medida de higiene sanitaria para que los leprosos no contagiasen su terrible enfermedad a los demás pacientes. Años más tarde, el propio Gerardo Tenque contrajo la lepra, y eso motivó que fuera apartado del Hospital de San Juan, y como todos los leprosos de la ciudad, tuviera que salir extra muros, y pasar a la Casa de San Lázaro.

El primer documento histórico en el que se menciona a la Religión es una Constitución de 1227 en que el Papa Gregorio IX concedió indulgencias a quienes diesen limosnas al Hospital de San Lázaro. Inocencio IV, veinte años después, autoriza a los caballeros de la Orden a elegir Gran Maestre entre sus hermanos que no estén aquejados de la lepra. La Orden Hospitalaria de San Lázaro adquiere carácter de verdadera Orden Militar por virtud de la Constitución Cum a nobis otorgada por Alejandro IV el 11 de Abril de 1254, quien le da tal carácter y le cambia la regla de San Basilio, que hasta entonces seguía, por la regla de San Agustín.

Gerardo Tenque murió en el año 1120. La creencia de algunos autores de que los Maestres de San Lázaro eran elegidos entre los caballeros sanjuanistas que contraían la lepra, parece confirmarse al leer la lista de sucesores de Gerardo. Algunos textos legales contenidos en el Libro de Reyes del Reino Latino de Jerusalén, especifican también que los caballeros de San Juan y del Temple que fuesen leprosos, debían abandonar su Orden y tomar el hábito lazarista de tal manera que su espíritu combativo fue transformando paulatinamente el carácter hospitalario de la Orden en militar.

Fuente: “Historia apasionada de la Religión de San Lázaro”, de José Mª de Montells y Galán

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Re:Caballeros leprosos de la orden de San Lazaro
« Respuesta #4 en: 20 de Julio de 2020, 18:54:10 »
A la muerte de Fulco d’Anjou, Rey de Jerusalén, en 1143, la Orden adquirió gran importancia durante el reinado de Balduino III, su sucesor de trece años. La regencia fue asumida por la Reina viuda, Melisenda, que pese a sus dotes e inteligencia, no pudo evitar la caída de Edesa en el 1144 en manos musulmanas. La segunda Cruzada, organizada por Luis VII de Francia y el Emperador Conrado III, destinada a liberar el Condado de Edesa de Zeuki, señor de Alepo, estaba destinada al fracaso, pero fue definitiva en el proceso de consolidación de la Orden.

Interesado por las actividades lazaristas y consternado por los rebrotes de la enfermedad en la propia Francia, Luis VII llevó consigo doce hospitalarios de San Lázaro a su regreso a la patria en el 1149. En el 1150, la Orden recibe una primera donación real en Saint-Denis, en París, confiándoles un hospital de leprosos, un viejo castillo y una iglesia que tomaron el nombre de Saint Lazare, nombre que con el tiempo sería el de un conocido barrio de aquella ciudad.

En 1154, Luis VII cedió a la Orden a perpetuidad la baronía real de Boigny. El jefe de los hospitalarios de San Lázaro allí residente poseía el título de Preceptor y dependía del Maestre General de la Orden en Jerusalén. Un siglo más tarde, Boigny se convertiría en Encomienda Hereditaria de la Orden y su solar histórico más incontestable.

Balduino IV , el Rey leproso
En el 1168, murió Balduino III envenenado por su médico. Fue sucedido por el rey Amalarico I, y tras él, Balduino IV fue coronado el 11 de julio de 1174. El reinado del Rey leproso tuvo extraordinaria importancia para la Religión. Según cuenta la tradición, una noche en sueños el rey tuvo una visión de la Santísima Virgen, junto al propio San Lázaro portando una cruz verde, señalándole la caballería que debía de ser su guardia en las batallas.

Coronación de Balduino IV, el rey leproso
Coronación de Balduino IV, el rey leproso
Sin entrar en el territorio de las alegorías religiosas, el reinado del joven Balduino IV, de cinco años tan solo, apunta muy claramente la conversión del Hospital de San Lázaro en Milicia de choque. Es más, según Manuel Angel Lobeiras:

“… la parte más desagradable toca a los caballeros de San Lázaro, porque al estar aquejados en su mayoría de lepra, enfermedad que aterroriza a las huestes enemigas, no son apresados en las batallas, sino que son ejecutados a la mayor celeridad para evitar el contagio”.

Que Balduino IV le tuviera predilección a la Orden está fuera de duda. Es natural que resultara indispensable para un caudillo militar, siendo casi un niño, y además enfermo de lepra. Así la Orden pasó de meramente hospitalaria a seguir al rey en sus campañas y convertirse en una corporación guerrera encargada de la sanidad en las batallas.

Se sabe que los lazaristas acompañaron al ulceroso en el ataque al valle de la Beqaa, en 1176 y, en 1177, estuvieron presentes en la victoria de Montgisard. En dicha batalla se atribuye que fue el monarca leproso quien diera definitivamente la cruz verde a los lazaristas.

Según se cuenta en las crónicas, el caballero Gismond D’Arcy, también contagiado de la misma enfermedad que Balduino, daba escolta al rey. Los infieles llegaban por oleadas, y cayendo el rey del caballo, el caballero cubrió el cuerpo del monarca con el suyo y utilizando el dextral (un tipo de hacha privativa del Hospital de San Lázaro), se cortó su propio brazo comido por la lepra. Luego lo arrojó al enjambre de enemigos ante la mirada atónita de los otomanos, que huyeron aterrorizados, abandonando en su huida una bandera verde con la que el caballero formó una cruz que prendió sobre su cota. Prosperó aquel color entre las huestes de San Lázaro y se cuenta que el soberano, por demostrar su afecto a los cirujanos que le cuidaban, la pintó en su escudo de guerra, sancionando de este modo su uso.

Los caballeros lazaristas hicieron pronta fama de obstinados en las escaramuzas, de no abandonar nunca sus posiciones, de audaces hasta el límite de lo inimaginable. Los lazaretos puestos bajo su custodia jamás se rindieron. No rehuir nunca al poderoso enemigo fue una de sus máximas más estimadas. No dar cuartel ni esperarlo, fue su táctica. Antes de entrar en liza, oraban todos juntos y hacían ayuno por purificarse de sus pecados.
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Re:Caballeros leprosos de la orden de San Lazaro
« Respuesta #5 en: 20 de Julio de 2020, 18:55:33 »
Balduino IV falleció en 1185 y la Corona del reino latino de Jerusalén pasó a su sobrino Balduino V, quien, tras un período de intrigas y luchas civiles, murió al año siguiente. La corona pasó a su madre, Sibila, quien la cedió a su segundo esposo Guido de Lusignan, cuya soberbia e ineptitud permitió al Sultán destruir los ejércitos cristianos en la batalla de los Cuernos de Hattin en el 1187, donde un pequeño contingente de lazaristas a pie, protegió la reliquia de la Santa Cruz que portaba el obispo de Acre, hasta la muerte.

Poco después Saladino tomó Jerusalén, perdiendo San Lázaro sus posesiones en Tierra Santa. Los musulmanes ocuparon el Hospital, la sede de la Orden, los dispensarios, las leproserías, las fincas y las aldeas de ella dependientes. Dos años después, Guido de Lusignan intentó poner sitio a San Juan de Acre para desde allí reconquistar el reino, pero volvió a fracasar. El sitio se prolongaba sin esperanza cuando la Tercera Cruzada dirigida por Federico Barbarroja, Felipe Augusto de Francia y Ricardo Corazón de León, aportó hombres y dinero en 1190. El 12 de julio de 1191, al cabo de varios meses, los turcos capitularon y Acre fue reconquistada.

La Orden en Acre
En reconocimiento a los servicios militares de las distintas Ordenes, Acre fue dividida en diecinueve secciones o barrios. Los Hospitalarios de San Lázaro recibieron la plena soberanía de una de estas secciones (el sector de Montmusard, al norte de la ciudad), que fue fortificado a expensas de la Orden. La sede lazarista al igual que la leprosería, la iglesia y la casa conventual, se levantaron junto a la muralla, a orillas del mar. Esta ubicación extramuros fue, con toda probabilidad, elegida para evitar el contagio de la población civil en contacto con los enfermos residentes en el lazareto de Acre. Se erigió entonces la iglesia fortaleza de San Lázaro de los Caballeros, la Torre de nuestro santo patrón y la iglesia de San Lorenzo, cerca de Cesarea, por lo que los patriarcas orientales y el propio Papa de Roma reconocieron derechos soberanos sobre estas propiedades, que se extendían por buena parte de la ciudad y sus murallas. Por aquel entonces, la Orden había devenido en una suerte de organización, paralela a la de San Juan: existen ya Caballeros, Capellanes y Hermanos Sirvientes.

Posteriormente sucede una época de recuperación de la Orden cada vez más rica y poderosa. Hacia 1229, Santa Isabel de Hungría regala a la Orden el Hospital de Santa María Magdalena de Gotha. El priorato de San Lázaro de Capua fundado en 1226 recibe como donación del emperador Federico de Hohenstaufen numerosos dominios en Sicilia, en Calabria y en los Abruzzos. Pero en la tarde del 18 de octubre de 1244, la flor de la Caballería del Reino cruzado fue vencida por los ejércitos del Sultán, y entre los lazaristas no hubo un solo superviviente.
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Re:Caballeros leprosos de la orden de San Lazaro
« Respuesta #6 en: 20 de Julio de 2020, 18:56:41 »
La bula Cum Solerti de 5 de abril de 1489, firmada por el Papa de Roma Inocencio VIII, fiel defensor de la Orden de Malta y deseoso de que todas las órdenes se uniesen en una sola fuerte y poderosa, ordenó la extinción y supresión de San Lázaro y del Santo Sepulcro y la anexión de sus encomiendas y bienes a la Orden de San Juan de Jerusalén.

Pero la Orden de San Lázaro persistió en Francia, merced a que los Reyes Cristianísimos no quisieron aceptar la extinción de las encomiendas lazaristas en su país y su anexión a San Juan, y éstas quedaron supeditadas a la autoridad del Maestre General del Hospital de San Lázaro de Boigny.

En 1565, por la Bula Inter Assiduas el Papa Pío IV dispuso que con las encomiendas lazaristas italianas se crease una Orden de San Lázaro que puso bajo el magisterio de su sobrino Gioanotto Castiglione, Prior de Capua. Castiglione gobernó San Lázaro de Capua hasta que Gregorio XIII, el 13 de noviembre de 1572, por su bula Procomissa nobis entregó la Orden italiana al Duque de Saboya, fundándose así la Orden de San Mauricio y San Lázaro.

Esa unión surtió efecto en Capua, en Saboya y en los Estados Pontificios, pero no en España, porque Felipe II obtuvo del Papa una excepción de los bienes lazaristas en sus dominios; y tampoco se consigió en Francia, cuyo rey se opuso a las pretensiones del duque de Saboya. El 17 de mayo de 1569, el Gran Maestre Seure nombró un Vicario General en la persona de François Salviati. Salviati tuvo que parar las aspiraciones de Manuel Filiberto de Saboya, que en 1573 le dirigió una carta, informando que, por nombramiento papal, él era el Gran Maestre de toda la Orden.

Pese a que el Duque de Saboya consiguió de Carlos IX la concesión del Gran Magisterio de San Lázaro de Francia, Salviati no se inmutó y siguió gobernando la Orden con prudencia y astucia. A la muerte de Carlos IX, su sucesor, Enrique III, volvió a conceder las mismas prerrogativas que su hermano había concedido a Manuel Filiberto de Saboya. Pero Salviati convenció al rey de la independencia de San Lázaro y de sus derechos históricos y el rey Enrique III anuló el documento favorable al Duque de Saboya, y en 1578 confirmó a Salviati como Gran Maestre. Salviati murió en 1586.
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Re:Caballeros leprosos de la orden de San Lazaro
« Respuesta #7 en: 20 de Julio de 2020, 18:57:50 »
En 1572 el protestante Enrique de Navarra cambia de religión y se convierte en Enrique IV de Francia, con la conocida frase :

“París bien vale una misa”

Durante la guerra entre los distintos pretendientes a la corona, la sede magistral de Boigny fue una vez más saqueada y ocupada y varias encomiendas de la Orden quedaron convertidas en feudos de caballeros protestantes, partidarios del de Navarra: la vida de la Orden se hallaba al borde de la extinción. Desprovista de las rentas de las encomiendas más ricas que habían caído en manos extrañas, extinguida para el Pontífice, casi sin caballeros, la Orden pasaba por uno de los momentos más difíciles de toda su historia; sólo la extraordinaria previsión del difunto Salviati arrancaría del Rey la garantía de su supervivencia.

Veinte años antes de estos acontecimientos, Salviati había dirigido a Enrique III un memorándum sobre la Orden, que jamás llegó a su destino. Un amigo y colaborador de Salviati, Pierre de Belloy, que a su vez lo era del nuevo Rey Enrique IV, convenció al de Navarra, para que la Orden, a la luz del memorial de Salviati, se convirtiera en una especie de guardia personal del monarca. Asimismo, a este nuevo cometido, la Orden sumaría la administración de todas las leproserías de Francia y parte de estas rentas se usarían para sufragar los gastos de los caballeros asignados a la custodia del rey.

La Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo
El 17 de Septiembre de 1604, Enrique IV de Francia nombró Gran Maestre a Filiberto de Nerestang. Para cumplir con todas las formalidades, Enrique IV envió a Roma un embajador para obtener del Papa la confirmación del nombramiento de Nerestang y la renovación de los antiguos privilegios de la Orden; sin embargo el Papa se negó en rotundo, ya que como tal Orden, estaba extinguida para sus predecesores en el Solio Pontificio. Fue entonces cuando Manuel de Saboya reclamó para sí la legitimidad de la Religión de San Lázaro, a lo que el Rey Cristianísimo ni siquiera contestó.

Sin embargo, la posición del Papa con respecto a la Orden de San Lázaro no dejó de preocuparle, ya que cualquier contencioso con la Iglesia le hubiera puesto en situación difícil, dado su pasado protestante y anticatólico. Por eso maquinó la constitución de una nueva Orden, la de Nuestra Señora del Monte Carmelo, en clara referencia al lugar donde los caballeros de San Lázaro habían luchado en las Cruzadas y someter su constitución, inspirada en los estatutos de San Lázaro, a la aprobación papal.

El 16 de febrero de 1607 el Papa promulgó una Bula denominada Pontificex Maximus autorizando el establecimiento de nueva Orden, que un año más tarde completó con la Bula Militantium Ordinum Instituto, aprobando sus estatutos y reglas. El 14 de abril de 1608, Enrique IV nombró Gran Maestre de la nueva Orden a Nerestang, que ya lo era de San Lázaro y poco después expidió una carta patente, en virtud de la cual se unían las dos Ordenes. Así, sin desafiar al Papado, el Rey había garantizado astutamente la supervivencia de San Lázaro, protegiendo la Orden histórica, bajo el piadoso manto de la Virgen del Carmen.

Las órdenes unificadas siguieron existiendo cada una en su propio derecho dándole al Hospital la doble ventaja de ser la más antigua de las ordenes militares de la Cristiandad y de la Casa de Borbón, y a Nerestang, un arma diplomática de enorme importancia: cuando había necesidad de exaltar las antiguas glorias de la Caballería, se invocaba la Orden de San Lázaro; cuando se necesitaba un favor de Roma, se hablaba en nombre de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo, ya que el Papa no le negaba nada. En 1612 el hijo de Nerestang, Claude, fue nombrado Coadjutor del Gran Magisterio de cada una de las dos Ordenes, con derecho a sucesión lo que muestra claramente que pese a la unión nominal, las Ordenes mantenían su identidad y se consideraban distintas y separadas.
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Re:Caballeros leprosos de la orden de San Lazaro
« Respuesta #8 en: 20 de Julio de 2020, 18:59:38 »
El 20 de Noviembre de 1672, Luis XIV llamó a los caballeros de la Religión a Versalles y después de reafirmar los derechos y privilegios que sus mayores le habían concedido, anunció que reorganizaría la Orden sobre la base de los bienes y rentas de otras órdenes que estaban en desuso o se hallaban abolidas, y que la Orden de San Lázaro asumiría todas las responsabilidades de las instituciones hospitalarias del Reino, constituyendo una especie de Seguridad Social o Ministerio de Sanidad, utilizando los bienes expropiados para beneficio de los oficiales del ejército que debían ser recibidos en la Orden.

El 21 de Noviembre de 1673 se ordenaba el traslado de todos los leprosos del reino a los establecimientos de la Orden. En poco tiempo la Religión de los leprosos se convertiría en una institución de suma importancia. El número de nuevos miembros era impresionante. Bajo la autoridad del Vicario se iniciaron negociaciones con Roma, para que el Papa de Roma expidiese una Bula de reconocimiento, pero Clemente X se negó, dadas las malas relaciones que mantenía con Versalles. Pero en 1693, el Rey revocó el Edicto firmado en 1672. La Orden fue desposeída de todos los hospitales y leproserías que se habían adquirido, sin duda, para no verse implicado en los asuntos de una Orden de Caballería por la que había perdido todo interés y porque la nueva Orden de San Luis que él mismo había fundado, le robaba mucho tiempo.

En 1757, Luis XV nombró Gran Maestre al duque de Berry. La protección real era evidente, aunque Benedicto XIV siguió reconociendo al Monte Carmelo como única Orden, ignorando la cruz verde.

El conde de Provenza, Atavis et Armis
El conde de Provenza, Luis Estanislao Javier, más tarde rey de Francia, con el nombre de Luis XVIII, Gran Maestre desde 1773 hasta 1814, retratado en su despacho.
El conde de Provenza, Luis Estanislao Javier, más tarde rey de Francia, con el nombre de Luis XVIII, Gran Maestre desde 1773 hasta 1814, retratado en su despacho.
En 1765, el Gran Maestre Luis Augusto (futuro Luis XVI) se convirtió en Delfín de Francia como consecuencia de la muerte de su padre, y por ello dimitió en 1773. Luis XV nombró inmediatamente como nuevo Gran Maestre al hermano del Delfín, a Luis Estanislao Javier de Borbón, conde de Provenza, que fue recibido el 17 de Diciembre de aquel mismo año, en Versalles.

A él se debe el actual lema de la Orden “Atavis et Armis”. Nada o muy poco, se había hecho para enderezar el rumbo de las finanzas de la Orden, porque pese a que el Hospital de San Lázaro era rico, y poseía grandes propiedades rurales, los administradores no destacaban por sus especiales dotes en el terreno de la economía, y muchos de ellos explotaban las fincas en beneficio propio. Realmente la Orden entró en una etapa de decadencia ya que el Gran Maestre perdió interés en una institución que sólo le costaba dinero.

En julio de 1789, el pueblo tomó la Bastilla y Francia entró en su periodo revolucionario. En 1791 la Asamblea Nacional debatió y aprobó la abolición de la Orden en Francia. Ese mismo año, mientras Luis XVI caía en poder de los revolucionarios, el Gran Maestre se exilió en Bruselas y naturalmente ignoró el decretó revolucionario. La Orden, casi en su totalidad, mantuvo la lucha contrarrevolucionaria.

El 21 de Enero de 1793, el Rey Luis XVI, fue guillotinado. En 1795, su hijo (conocido por Luis XVII), desapareció bajo extrañas circunstancias y el Gran Maestre, el Conde de Provenza, fue proclamado Rey de Francia, aunque tendría que esperar diecinueve años para subir al trono de sus mayores.

En 1824, la Cancillería de la Legión de Honor publicó un documento oficial, por el cual de las unidas Ordenes de San Lázaro y Nuestra Señora del Monte Carmelo, (esta última) no ha sido concedida desde 1788 y se deja que se extinga, lo que demuestra que Luis XVIII no quería seguir manteniendo la ficción de la existencia de una Orden que nació con el sólo objetivo de servir de pantalla ante el Vaticano a la Religión de la cruz verde.
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Re:Caballeros leprosos de la orden de San Lazaro
« Respuesta #9 en: 20 de Julio de 2020, 19:00:24 »
Luis XVIII abandonó el Magisterio de la Orden, tomando el título de Protector. Un Consejo de Oficiales gobernó la Religión, a falta de un Gran Maestre nombrado por el Rey. En 1830, un estallido revolucionario puso fin al reinado de Carlos X, y en su lugar se entronizó la Casa de Orleans, en la persona de Luis Felipe I, Rey de los franceses, quien convirtió a la Legión de Honor de Bonaparte en la única orden nacional francesa.

La Religión de la cruz verde, como no podía ser de otra manera, se alineó en el bando de la Monarquía legítima, y levantó armas por el conde de Chambord, Enrique V, Gran Maestre de iure de nuestra Orden. Pero todo fue inútil y la Orden se resignó a volver a constituirse independiente del poder real, como en sus orígenes, ya que todo pacto con la Monarquía de Luis Felipe hubiera sido una traición flagrante a su gloriosa Historia.

El conde de Chambord y sus sucesores, pretendientes legítimos al trono francés, no reivindicaron jamás el magisterio de San Lázaro, comprendiendo que su legitimidad no pertenecía al Patrimonio Ecuestre de los Reyes de Francia, sino a sus propios caballeros.

La protección del Patriarca de Antioquía, de Jerusalén y de Alejandría
A principios del siglo XVIII la Iglesia de Antioquía, estaba dividida entre los partidarios de Roma, asentados en Damasco y los seguidores de la tradición oriental, cuya sede se originó en la ciudad rival de Alepo. En 1729 el Papa Benedicto XIII reconoció a Cirilo, proclamado por el partido pro-católico, como auténtico Patriarca. De esta forma, se formalizó un cisma que perdura hasta nuestros días, y el segmento católico de la iglesia siríaca fue conocido como Iglesia Melquita Greco-Católica.

En 1838, Roma reconoció al Patriarca los títulos de Patriarca de Antioquía, de Jerusalén y de Alejandría y de todo el Este. Es en este contexto donde los lazaristas encuentran protección religiosa, dado que a falta del favor real, no pueden volver sus ojos a Roma.

Cuando en 1841, los caballeros lazaristas persuadieron al Patriarca Máximos III Mazloum que aceptara el protectorado espiritual de la orden, el Patriarca asumió en la práctica, las funciones del Gran Magisterio. En 1850, ingresaron en la Religión, que contaba en ese momento con unos catorce caballeros supervivientes, alrededor de unos veinte neófitos.
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Re:Caballeros leprosos de la orden de San Lazaro
« Respuesta #10 en: 20 de Julio de 2020, 19:01:18 »
La Orden de San Lázaro, acosada por sus enemigos, dividida en facciones y casi sin recursos, reconsideró seriamente la posibilidad de rehabilitar al Gran Magisterio, vacante desde que Luis XVIII abandonase el cargo y se proclamara Protector. No es de extrañar entonces que el Consejo de la Orden, recabase de un Príncipe de la Sangre de Francia la aceptación de la jefatura de San Lázaro como en sus mejores tiempos.

D. Francisco de Borbón y de la Torre
D. Francisco de Borbón y de la Torre
Desempeñaba por aquel entonces las tareas de Gran Bailío, el teniente coronel don Francisco de Borbón y de la Torre, descendiente directo de Luis XIV. Cabeza de la segunda baronía de la Casa de Borbón, el duque de Sevilla consorte, por su matrimonio con su prima doña Enriqueta de Borbón y Paradé, era el candidato ideal para desempeñar el magisterio de una Orden tan vinculada a los príncipes de Borbón.

El duque de Sevilla, poco antes de aceptar el Gran Magisterio, quiso con el respaldo del Consejo, ofrecerle tan alta dignidad al Príncipe de Asturias, rehusando éste, por imperativo de su padre el Rey don Alfonso XIII, que no deseaba por aquel entonces enfrentamiento alguno con la Santa Sede. Por ello, y tras legalizar la Orden en España el 17 de junio de 1935, don Francisco pidió la aprobación de Alfonso XIII para su elección como Gran Maestre de San Lázaro, que finalmente se produjo el 15 de Diciembre de aquel mismo año.

Coincidieron todos estos hechos con un nuevo ataque del Vaticano, explicitado en el Osservatore Romano del 16 de Abril de 1935, desautorizando las legítimas pretensiones de San Lázaro para denominarse Orden, dado que para la Santa Sede, San Lázaro se hallaba abolida canónicamente como consecuencia de las Bulas anteriormente citadas, (Cum Solerti  y Pro Comissa Nobis). Esta interpretación propició la inclusión de la Religión en las sucesivas listas de ordenes falsas facilitadas por el Vaticano.

Los progresos internacionales y en España de la Orden.
Sin embargo, ya antes de la Guerra Civil española, comenzó a ingresar en la Religión de San Lázaro lo más granado de la nobleza hispana y europea (como el rey Carol de Rumania, el rey Boris de Bulgaria, los príncipes de Prusia, el gran duque Kiril de Rusia, o el príncipe Borghese, incluyendo también príncipes de la Iglesia); se organizaron también Grandes Prioratos en distintos países, recuperando, paulatinamente, el carácter universal que en el pasado tuvo el Hospital de los pobres leprosos.

Vino a refrendar esta privilegiada situación, la orden del Ministro de la Gobernación, Serrano Suñer, de 9 de Mayo de 1940, publicada en el Boletín Oficial del Estado, por la que se reconocía a San Lázaro su carácter de institución oficial, declarándola de utilidad pública para todo el territorio español y autorizando a sus miembros el derecho de usar los distintivos e insignias que establecían los Estatutos de 1935.

Por si esto fuera poco, el 8 de Marzo de 1946, un Decreto del propio Caudillo aprobaba el Reglamento para la lucha contra la lepra, dermatosis y enfermedades sexuales, que confiaba a la Orden Militar y Hospitalaria de San Lázaro de Jerusalén la asistencia social a las familias y en especial a los hijos menores de edad de leprosos ingresados en establecimientos sanitarios y la creación del Día de San Lázaro para allegar fondos con que realizar sus fines de auxilio a los familiares de leprosos, por lo común pertenecientes a sectores económicamente débiles.

En 1939, el Gran Maestre, dictó unos nuevos Reglamentos, que venían a refundir las antiguas tradiciones lazaristas con las exigencias de los tiempos nuevos, por los que la Orden asumía de modo explícito un carácter ecuménico, al admitir abiertamente el ingreso de caballeros de distintas confesiones cristianas. Muerto el duque de Sevilla en 1952, fue su hijo, D. Francisco de Borbón y Borbón, quien fue nombrado Lugarteniente General en 1953, y en 1959 fue nombrado XLV Gran Maestre del Hospital de San Lázaro.

Fuente: “Historia apasionada de la Religión de San Lázaro”, de José Mª de Montells y Galán
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Re:Caballeros leprosos de la orden de San Lazaro
« Respuesta #11 en: 20 de Julio de 2020, 19:03:15 »
Efectivamente la Orden de San Lázaro es de las menos conocidas y a tenor de la exhibición de los custom de nuerstro compañero don Franguau me he permitido copiar esta información que he adjuntado en los mensajes anteriores de la que hay en la propia página web de la Orden.

Atte.s.s.s.
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Re:Caballeros leprosos de la orden de San Lazaro
« Respuesta #12 en: 20 de Julio de 2020, 19:28:11 »
Muy chulos los customs.

Muchas gracias por la información.

Un saludo

Jesús

Desconectado FRANGUAU

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Re:Caballeros leprosos de la orden de San Lazaro
« Respuesta #13 en: 20 de Julio de 2020, 23:13:39 »
Interesante info.
Yo los conoci gracias a una serie que vi en Netflix durante el confinamiento, que se llamaba KnightFall. Y a raiz de alli me llamaron la atencion y busque info en Google para recrear unos pocos.
Busca una colina. Iza tu bandera en lo alto de un mastil donde todos puedan verla. Di a tus hombres: "sois soldados, esta es nuestra bandera, nadie debe apoderarse de ella". ...Y ya teneis una fortaleza.

Desconectado playdalai

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Re:Caballeros leprosos de la orden de San Lazaro
« Respuesta #14 en: 21 de Julio de 2020, 13:18:26 »
Una interesantísima historia la de esta orden, que ejemplifica perfectamente las sempiternas luchas de poder entre el poder terrenal y el espiritual, del mismo modo que las imbricadas y perversas conexiones que siempre existieron entre ambos.